Mensaje de la Santísima Madre entregado el 2 de diciembre de 2017 en Lonquén

Hijitos de mi Corazón, hoy os doy la bienvenida aquí a vuestra casa, vuestro Santuario.
Con alegría he esperado reunirnos nuevamente, pero también mi corazón siente tristeza por ver todos los acontecimientos que están sucediendo en el mundo entero.
Siempre he esperado cada momento a cada uno de vosotros en los altares del mundo, pero veo que muchos pasáis y pasáis por delante del Santísimo y no os acordais de que ahí está mi Hijo, mi Hijo entregado para ustedes. Lamentablemente, veo con tristeza como muchos sacerdotes también ni siquiera se quedan 5 ó 10 minutos acompañándolo.
Veo también como la humanidad está envuelta en tantas cosas que la están llevando por el camino de la perdición. Aquellos jóvenes que siempre están pendientes de otras cosas y no están en comunión con Dios, a ellos va todo mi amor de Madre y con la esperanza que algunos de esos jóvenes puedan encontrar el camino de la salvación. Las almas se pierden porque quieren perderse. En éste tiempo, cuando todo se da, todo está gratis y todo está como el demonio quiere, todo al alcance tan fácilmente, he ahí donde se pierden las almas.
Que tristeza veo cuando los hijos no quieren amar a sus padres, así siento la tristeza porque no quieren amar a mi hijo Jesús. El existió y seguirá existiendo en vuestras vidas hasta que sea el final de los tiempos, cuando venga El a tomar posesión de lo que le pertenece en este mundo.
Hijitos, la verdad, las cosas no se hacen como tienen que hacerse, siempre esperáis a última hora en llegar a solucionar los problemas, ¿así esperareis la última venida del Señor? ¿Arreglaréis tus cosas en los últimos días? Pues bien os digo, ni se darán cuenta cuando sea el momento, porque no tendrán tiempo como para poder ir a confesarse o estar en gracia de Dios. Rogad para que Dios Todopoderoso no deje de sostener ese copón tan grande que está por rebalsarse. Rueguen para que Él lo sostenga, porque la mano del Padre se está cansando.
Hijitos, mirad como está el tiempo, mirad como están sucediendo las cosas en el mundo. Se han ido cumpliendo paso a paso, ¿qué más pruebas queréis? ¿Qué más cosas queréis para saber si Dios verdaderamente rige en este mundo?. Él es el dueño de vuestras vidas y sólo a Él le pertenecéis. No le pertenecéis ni a tu esposo ni a tus padres, simplemente le pertenecéis a Dios y Dios es el Magnífico. Él es el grande y el todopoderoso al cual vosotros debéis de doblar vuestras rodillas.
Este es el tiempo de la verdad y os diré, pronto vendrá un gran sismo, pero será tan grande que se sentirá en gran parte del mundo. Tened a mano las velas. Recordad que ya este es el tiempo, tengan agua. Recordad que quedarán sin agua, muchas napas se correrán y aquellos depósitos de agua se reventarán. Vendrá la gran nube en el cielo y será la señal cuando aparezca la cruz. He ahí donde debéis de esconder vuestra cabeza y postraros de rodillas para pedir misericordia, misericordia, misericordia.
Qué pena hijos, cómo la humanidad ha llegado a este punto, cuando el Padre Dios siempre tiene esperanza que haya cambios verdaderos en éste camino. Así veo que el único obediente fui mi hijo Salvador. Se ha puesto su túnica y Yo os pedí que comenzaran a venir con vuestros atuendos. Recordad que esto ya está a punto de cumplirse. Orad por el obispo que está muy delicado y orad para que todo se dé.
Hijitos no queda más que un paso, sigamos batallando esta gran lucha que tenemos entre la maldad y el bien, pero siempre reinará Dios. Así que seguid batallando, seguid orando y mirad alrededor cómo el cielo os está dando señales de lo que vendrá. Preparaos, comulgad, id a misa y escuchad la palabra del Señor una y otra vez, porque después no tendréis quien os la dirá.
Os amo mis pequeños. Id en la paz del Señor y retornad felizmente a vuestros hogares. La bendición de hoy es especial para toda vuestra familia, por vuestras intenciones y por todos aquellos que viven en las comunidades religiosas y aún más, orad para que haya santas vocaciones. Para el día 25, podeis traer al niño Jesús. Hijitos id en la paz del Señor, orad por el Papa, seguid orando por todos los santos, porque los santos oran por vosotros aquí en la tierra.
Os quiero y os bendigo en esta tarde en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Id en la paz del Señor.
Shalom
Miriam