Mensaje de la Santísima Madre entregado el 2 septiembre 2017 en Lonquén

Hijitos de mi corazón, vosotros sabéis que en este día muy especial quiero daros mi gratitud que siente mi alma por los acontecimientos que han hecho vosotros de este Santuario en preocuparse que vuestra casa esté linda y arreglada, os agradezco especialmente por la buena voluntad de cada uno de vosotros, aunque sé que muchas veces la voluntad premia en esto la parte humana, pero nadie es perfecto la imperfección hace que Dios actúe para poder mostrar su amor y su misericordia.

Recuerden hijos todas las almas tienen sus premios pera ser santos en estos días, es difícil, porque el demonio ataca arduamente pero lo podéis conseguir con la paciencia y el orden de vuestras oraciones, no importa sigan adelante porque el adversario está atacando arduamente en todos lados no dejen que él abuse de vuestras condiciones especialmente de las debilidades humanas, recuerden el amor es grande de Dios y Él puede perdonar todo, sigan adelante en vuestras oraciones y en este camino de salvación nunca se dijo que era fácil, todo lo que está cerca de Dios cuesta mis pequeños, si a mi Hijo Jesús le costó en su vida en sus 33 años caminando en Jerusalén imagínense cómo no les va a costar a cada uno de vosotros, no escuchéis tonteras que dicen recuerden que el adversario quiere poner incomodidad en los corazones especialmente en la duda, su Santidad el Papa recuerden Él fue elegido, os dije que será el Papa de la transición y así será pero no inventen que Él es el gran demonio no es cierto. Los 7 están sueltos y están en distintas partes de los continentes y eso se dará, oren por aquellas almas que atacarán Sudamérica, vendrá un gran atentado no os puedo decir en qué país, pero recuerden las oraciones las debéis de redoblar aún más doblarlas cada día, si rezáis un ave maría que sean 2 ave maría, si rezáis un credo que sean 2 credos porque necesito verdaderos santos, verdaderos gladiadores para luchar en este tiempo. Recuerden que la santidad es difícil pero se logra siempre y cuando esté la voluntad de ustedes y la pongan ante Dios y no vuestra voluntad porque ahí no actúa Dios especialmente aquellos que siempre quieren salirse con la suya recuerden pequeños que cada día que estéis aquí en la tierra y un día más te va quedando menos, recuerda que queda poco, pero piensa que el legado que dejarás a tus hijos y familiares y a todos los que han compartido contigo será grande, termina como Dios lo dijo con paciencia y con amor recuerda nadie es santo en la vida sino que la santidad se hace a través de este camino con amor y amor fraternal, rueguen para que los hechos sean pronto, muy pronto vendrá el Señor, miren los acontecimientos yo os dije cuando subieran las aguas quedará debajo gran parte de Estados Unidos lo dije hace 6 años atrás y se ha ido cumpliendo vean cómo el clima va cambiando vean cómo el tiempo se acorta vean que ya no tienen más tiempo ni retroceder para atrás, vivan en gracia y compartan, perdónense porque a través del perdón encontrarán la santificación. Hijitos la moraleja de hoy y la palabra es ternura y para que ustedes puedan tener esa ternura debéis de llevarla en vuestros corazones y que mejor que el Espíritu Santo se las pueda transmitir a cada uno de vosotros, recen por esta humanidad recen por los sacerdotes y las religiosas que actualmente están viviendo caos de desesperación y abandono de sus deberes de religiosos. Veo con tristeza cómo el mundo es amenazado por todos aquellos que no aman al Señor creen su creencia pero no creen en Dios verdadero sino que es la voluntad de ellos que se interpone a la voluntad de Dios. Soy la madre del Consuelo, la madre de la ternura y hoy como vine vestida de rayo de luz os envío a cada uno de vuestros corazones este granito.

Esperanza para Venezuela? tendrá, esperanza para Siria? tendrá pero debe de caer el mal y anteponerse la verdadera lucha de amor.

Os amo mis pequeños id en la paz del Señor y recordadle a los niños que sin Dios no hay vida cuidad la naturaleza porque así podréis formar verdaderos hijos.

Shalom

Miriam